jueves, febrero 24, 2005

Dos tortugas a pensión

Mi asesora de tesis ha resuelto irse a impartir unas clases a París y aunque mi examen profesional es todo lo que falta, su presencia en el rito de paso es aparentemente indispensable. Esto quiere decir que tal vez me titule un par de meses más tarde…en cualquier caso, otro efecto colateral de semejante empresa tiene que ver con las mascotas de su hija: Dos tortugas verdes que sufren de congelamiento. Mi pareja volvió a ser el vehículo de entrada y entrega de los citados engendros, que profetizo serán algo más grandes y molestas cuando se las regrese a mi asesora. Ya las acomodé en su pensión y han tomado posesión de unos charales que mi propio monstruo había guardado para después…A ver cómo se llevan al cabo de unos días.

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