miércoles, marzo 02, 2005

Los excesos de Marcos

Curioso el texto que publica a ocho columnas La Jornada el día de hoy: No se encuentra dirigido al diario y no es un comunicado en forma, tampoco explica el periódico cosa alguna sobre el carácter del texto. Tal vez sea una carta personal filtrada con o sin consentimiento, tal vez sea una estrategia para poder “opinar” como subcomandante sin necesidad de consultar antes ¡qué sé yo!, pero como es su tradición, ofrece a su desconocido interlocutor una peculiar mezcla de análisis lúcidos con francas equivocaciones.

Stalinista arrepentido metido por necesidad al neo-indigenismo “posmo”, ofrece sin embargo una visión bastante lúcida de la descomposición del sistema de partidos, y por supuesto, de mi tristísimo PRD: “Tú conoces bien nuestra posición respecto a López Obrador y el PRD: No son más que la mano izquierda de la derecha…”, “…la dirección del PRD, cuya consistencia ideológica y práctica es un merengue…” etc. También tiene la virtud de sustentar un principio por el que muchos compañeros nos encontramos luchando: Movilizarse en contra un desafuero ilegítimo del compañero Andrés Manuel no implica apoyar o dar cheque en blanco a sus obvias ambiciones presidenciales.

Sin embargo, su descalificación del PRD no se detiene en los desfiguros de la burocracia partidaria y su base clientelar: Insinúa que son pocos los militantes perredistas honestos, y al hablar del oportunismo engloba al partido en su conjunto dentro de esta tendencia. Esto simplemente es inaceptable. La mayor parte de la base del PRD son ciudadanos que a pesar de su falta de formación política clara, han apoyado las mejores causas de este país, incluyendo la defensa del EZLN cuando en 94 se enfrentó a la posible eliminación por vía militar. Ya antes de 1994 el PRD había sufrido más bajas en sus filas por asesinatos durante el salinato que las que ha sufrido el FLN y el EZLN hasta la fecha. El desprecio y la arrogancia de Marcos hacia la base perredista es ingrata y poco digna de un revolucionario, aunque después de todo, él mismo ha dicho que sólo es un rebelde.

El diseño institucional del sistema de partidos y del PRD en particular favorece la marginación de su base libre, su falta de formación y poder. Vale la pena luchar por un diseño partidario que cambie el juego de incentivos vigente y sus reglas, pero es más fácil descalificar desde un cómodo exilio de la realidad política cotidiana. En su mentalidad militar parecen no caber los contrastes complejos de una propuesta de transformación, así que se conforma con los consuelos que brinda la ironía generalizada.

Pero además aparenta ser contradictorio: Pone énfasis en las acciones pacíficas pero al mismo tiempo acusa Cuauhtémoc Cárdenas de ser un agente apaciguador, aportando como única evidencia la actitud demostrada en 1988. Para empezar, Cárdenas ha dicho que no contenderá en 2006 si desafueran a López Obrador, lo que implicaría la probabilidad altísima de que el PRD descalifique el proceso electoral y no participe en él…algo nada apaciguador, y de hecho correctamente polarizador en esa circunstancia. Finalmente, la actitud de 1988 demostró ser la correcta: Si Cárdenas hubiese apostado en 88 por la polarización, viviríamos un sistema bipartidario y la resaca de un baño de sangre cortesía de Salinas & Co. Y por supuesto, sería probable que desde 1993 se hubiese encargado Salinas de barrer con los campamentos del EZLN…

En 2000, después de haber levantado el puño en el sendo mitin de CU, me acuerdo que se publicó otra opinión de Marcos sobre Cárdenas en La Jornada. En aquel tiempo ligué la noticia a la página del Colectivo del Valle, grupo de militantes libres, con la alegría de que cierta lucidez aparecía en el fashionable personaje. Creo que sus presentes ataques injustificados a Cárdenas son contraproducentes: Precisamente por las posiciones oportunistas en torno a AMLO es necesario que exista un debate de proyectos dentro del PRD, y al único indivíduo público que veo ocupado en esa labor es precisamente el Ingeniero, que por otra parte, por lo menos hoy por hoy, no parece nada “apaciguador” por lo que toca al asunto del desafuero.

Definitivamente, hace tiempo que el posmodernismo político dejó de ser útil, subversivo o gracioso

1 comentario:

kunti dijo...

Con esto último que agregas que el posmodernismo político ha dejado de ser útil, pues considero que en relación a esta nueva resignificación de los códigos sociales, culturales, económicos y, evidentemente, de los códigos políticos (un poco, AMLO, Fox, etc.), estamos en la transición del reconocimiento de las "propuestas" de la democracia y también estamos en la necesidad de analizar la manera en que los países latinoamericanos (México en nuestro caso)las han puesto o no en la práctica y de ahí reconocer y saber si la democracia (tal cual), es, ha sido y será sólo un sueño muy lejano e inoportuno.
No sé si me salí mucho de lo que comentas, pero bueno seguimos con esto del juego político.

Saludos!