sábado, febrero 11, 2006

Cuarto tonterías sobre la lucha armada

En la foto(APN) se ve a una pareja de partisanos en 1944, de los héroes anónimos que le hicieron la vida desagradable a los nazis mientras huían del Ejército Rojo, durante una abominable guerra de verdad. Hoy, la glorificación ingenua de la lucha armada me produce reacciones alérgicas. Con los cerebros sobrecalentados con lecturas de hazañas guerrilleras, nunca faltan los apologistas de la clandestinidad como apuesta para transformar la sociedad. He aquí mi opinión de cuatro de sus “argumentos” más conocidos:

1. “La gente toma las armas de forma organizada cuando se ve orillada a hacerlo por sus condiciones de vida aberrantes”. ERROR. Si se analiza a profundidad la génesis de los movimientos armados, sus cuadros dirigentes provienen de los sectores medios de sus contextos de parto. Desde maestros rurales y pequeños propietarios, pasando por empleados de todo tipo relativamente acomodados hasta pequeña burguesía urbana. De hecho, condiciones de extrema pobreza garantizan mayor cantidad de actores adversos al riesgo: entre menos tienen que perder, más conservadores se vuelven los sujetos, ya que cualquier desequilibrio en su vida cotidiana compromete la subsistencia. El lugar común de que los más desfavorecidos “no tienen cosa alguna que perder” es eso, un lugar común patentemente imbécil. El peor enemigo potencial de los aprendices de revolucionarios es precisamente el proletariado que sueñan “redimir”, plenamente comprometido con los valores de la sociedad vigente y sus quimeras.

2. “Las acciones armadas deslegitiman al sistema y animan a la población a transformarlo”. Hmmm, de hecho sucede todo lo contrario, en especial en sociedades con democracia formal. Las acciones armadas sirven de pretexto para endurecer políticas de represión, y predisponen negativamente a la mayor parte de la gente, que como ya dijimos, es conservadora y adversa al riesgo. El terrorismo únicamente sirve a quienes obtienen ganancias de una política policial. Por lo anterior es sabido que gobiernos represivos “administran” grupos armados supuestamente antisistémicos. Después de una acción armada de algún grupito raro, la primera pregunta debe ser “¿A quién beneficia esto ahora?”.

3. “La guerrilla es la vanguardia de una revolución”. Otro ejemplo éste de inversión de términos. En realidad, las acciones guerrilleras JAMÄS han sido vanguardia de cosa alguna en la historia de la humanidad, si acaso su franca retaguardia. Los movimientos sociales exitosos que han tomado el poder por vía violenta NO COMENZARON POR AHÍ, y fueron la culminación de grandes procesos históricos, culturales y políticos, como por ejemplo la Revolución Cubana o la Revolución Mexicana. La noción de que un grupito de gente puede inventarse desde alguna casa de seguridad la Historia carece de cualquier rigor científico.

4. “Los guerrilleros son gente desinteresada e idealista que lucha por causas altruistas”. Despierten. El abanico de perfiles que ingresa a un grupo armado es tan variado como la sociedad que le nutre. Preadolescentes perturbados que quieren encajar en un grupo de mayores, profesionistas suicidas, delincuentes prófugos, universitarios dogmáticos, niños sin hogar, estudiantes confundidos, jóvenes aventureros, mercenarios, expulsados de comunidades, propietarios agrícolas que se sienten despojados o en riesgo de serlo, etc. etc., y todos tienen razones específicas para su militancia que deben ser analizadas por separado.

No voy a tener el descaro de afirmar que soy pacifista, pero me enferma la ingenuidad, la falta de proyectos realmente antisistémicos detrás de la romántica verborrea pro-guerrillera. La mejor forma de cambiar las cosas en una sociedad con democracia formal es de forma abierta y dentro de ésta, no a sus espaldas. Y sobre todo, estudiando muchísimo.

4 comentarios:

Rodolfo Soriano-Núñez dijo...

Ricardo,
Muy lúcido comentario el tuyo. Completamente de acuerdo con tus cuatro tesis, aunque nos debes a tus lectores alguna luz sobre las razones que te llevaron a escribir este texto. ¿qué ves en la realidad nacional que te llevó a escribir sobre esto?
Saludos

camila dijo...

no entendi el comentario que dejaste en mi pagina, pero gracias por la visita.

nagualito dijo...

¿Pero qué pasa en sistema democrático o en transición como el nuestro donde un sinnúmero de siglas coheteras se pelean por llevar precisamente esas causas hasta la victoria? Como señalabas en uno de los mensajes, estos grupos tienen un plan de acción y una serie de supuestos ideales y por sus características propias no se conce efectivamente su fuente de financiamiento.
Quizá las circunstancias orillen a algunos a enrolarse en ese tipo de movimientos y algunos, quizá muy pocos, se dejen seducir por su discurso. Lo cierto es que estos grupos aparecen y desaparecen, hace acciones aisladas y de repente no se sabe más de ellos. Además las descalificaciones mutuas sobre si son guardias blancas o si alguno de ellos enarbola la "verdadera revolución" sustentan tus tesis. Habría que conocer sus estructuras efectivas. Hay comentarios de ex guerrilleros en México respecto de que las siglas no suelen ser muy democráticas que digamos. Quizá es un tema que suponga una reflexión más amplia.
Saludos.

Alfredo Mora dijo...

"Eso es pura ideología".

Las clasificación y tipologías a veces caen en el terrible error de la generalización.

Estoy muy de acuerdo en tu percepción de los movimientos armados.

Quizá me hace falta mayor bagaje con respecto al análisis que haces sobre cuestiones como el contexto actual del sistema político o el sistema electoral en nuestro país.

Sin embargo, desde mi punto de vista, afirmar que sí en el 96 y no en el 2006, habla de un pequeño vacío en el análisis con respecto a la construcción que se hace en regiones chiapanecas de pueblos, comunidades y municipios autónomos.

La legitimidad en cuánto a los principios fundamentales del neozapatismo no está en debate. (cuando menos en eso espero tener coincidencia contigo), en todo caso se puede hablar, analizar, criticar y teorizar con respecto a dichos principios.

Donde encuentro mayor nivel de controversia es en la aprte de los instrumentos o medios, como muchos prefieren llamarle (el escenario, la obra de teatro y los actores que la montan) y pueden discutirse muy ampliamente incluso desde perspectivas poco observadas como la comunicación y el marketing político.

Me siento aún inexperto y particularmente novel para construir un "proyecto total" (intentando esforzarme en entender tu concepto) y por lo pronto apoyo al que más se acerca a mi definición de construcción.

Si la otra campaña te parece "un espectáculo de un político golpeador de quinta", habría que ser un poquito más rigurosos con respecto a sus verdaderas pretensiones.

Que, me cuesta trabajo afirmar, no tiene caso discutir y ampliar si no estás interesado.

Saludos. Y agradezco sinceramente (me parece que la extensión de este comentario no deja lugar a dudas) tus comentarios a mi post.