sábado, febrero 04, 2006

Relato ficto: El campamento

-¡Ríndanse guachos!-
Pero no lo hicieron…un estruendo de gritos y disparos tejió un remolino cerrado en torno de mi cuerpo. Me aprisioné los oídos mientras me acurrucaba contra la tierra…boca abajo contra una piedra que me parecía cada vez más pequeña. No tenían oportunidad alguna. La brecha era estrecha y en esos años no tenía pavimento…era un simple camino lodoso entre dos cerros. Doce hombres atrapados entre un jeep con un árbol caído encima y un vehículo “comando” con llantas ponchadas y los sesos del conductor en el parabrisas. Sin embargo yo tenía miedo…terror, como si esos soldados pudieran de alguna manera escalar invencibles y matarnos a todos.

-¡Chinguen a su madre! ¡Viva México!-
El patetismo del sargento primero, allá abajo en el tiro al blanco, quizá debió de hacerme reír, pero en realidad me puse a llorar…-para colmo ha de ser honesto ese güey-, y en efecto, como después comprobamos, los guachos no sabían que transportaban una “gratificación” en centenarios para el general Zavaleta de parte del Chivo Lencho, quien no quería que fumigaran sus plantitas, ni que le pusieran un retén militar en su camino.

-¡Compañero bájate! ¡De volada! ¡Ándale pendejo!- El pendejo naturalmente era yo. Entre el espanto inicial y el desconecte obligado, ni me di cuenta de que el fuego había cesado. La compañera Eugenia me había estado gritando por casi dos minutos…Por poco hago un agujero en el suelo donde me escondí como queriendo ser tragado por el monte. Cuando me incorporé recuerdo el curioso sentimiento de ser una pieza desprendida de un rompecabezas, -mañana me compro uno chido en la Comercial-, razoné juiciosamente, mientras bajaba hasta el lodo encharcado. No daban señales de vida…había ocho en semicírculo, contorsionados en posturas que me recordaron de forma absurda al “hombre elástico”. No me fijé demasiado en ellos, de forma obscura lo sabía, ya bajaba tras de mí Aurora, la sanitaria de la columna, para ver si alguno se podía salvar. Yo recogía las armas y los cartuchos, apilándolas frente al jeep triturado…
-Dos guachos se nos pelaron mi comandante, andan ganando pa´ Atoyac-
-Cargan con uno herido…van lento-
-¿Los seguimos?-
-Primero ¿todos están bien? ¡conteo! ¡conteo!-

Ya bajaban los demás, ya contaba las cabezas el comandante Marlon (qué mamón apodo ¿no?). Los catorce estábamos sin rasguño, bueno, contándome a mí quince, pero yo todavía no contaba. Y de los guachos, pues ocho fríos en su necedad, tres huidos sin armas, y falta uno…-No, ahí está- dijo la compañera Sonia, señalando con el índice el desastre tumefacto sobre el volante del “comando”. Yo iba a protestar…clarito pude ver que había 12 después de que la emboscada se inició con la muerte del conductor, no antes. Pero ni me dejaron hablar, además, el teniente Sandino había abierto una caja metálica llena de fulgores dorados dentro del vehículo, y todos se amontonaron alrededor, dejándome junto al tesoro que yo había apilado con esfuerzo y que nadie parecía apreciar ahora. Despechado, caminé detrás del tronco caído y ahí estaba él, envuelto en un halo confuso de pólvora e intestinos. -Hoy es mi cumpleaños-, le dije sin pensar. El sargento primero caído me extendió su M1 con una sonrisa extraña.

Ya tenía 14 años.
Regresé después de un par de días a México.
-¿Cómo te fue en el campamento escolar hijo?- me preguntó por costumbre mi padre enfermo.-Bien.- evadí como siempre, y me encerré en el cuarto de azotea para acabar el nuevo rompecabezas. Creo que todavía lo tengo en algún baúl guardado.

7 comentarios:

seis ojos dijo...

y la reinita qué papel jugaba en el sueño?

Alma dijo...

Lo que más me gustó fue el final.

mO dijo...

ajjaj asi pasa con los padres, buen final!! oye y si es delicioso el china muchas gracias por visitar mi blog un saludote mO

Raistlin dijo...

En un futuro no muy lejano, o em algun lugar de centro america, eso podria llegar a pasar, me gusto, sobre todo el final.

Nebe Gebhardt dijo...

Compañero Rafa (seisojos),
Dieses bewaffnete Kind ist eine Aussage gegen die Verwendung der Kinder in Krieg. Más clara ni el agua compa. Un abrazo.

Alma, Mo,
¿Tan malo estuvo? je je je

Raistlin,
De hecho pudo haber pasado en Guerrero hace unos años...y puede seguir pasando por desgracia. De verdad me caen gordos los que hacen apologías de la lucha armada a lo tonto. Saludos.

Mariana dijo...

Lamentable que siga ocurriendo.... buen relato... buenos inicios, certeros finales.

Saludos XD

Nebe Gebhardt dijo...

Me abochorna usted compañera Mariana