lunes, marzo 27, 2006

La diáspora en marcha.

Los perredistas moramos las entrañas de una institución moribunda. Es muy sintomático que abunden en estos momentos las “invitaciones” a pertenecer a Asociaciones Políticas Nacionales (APNs), que se nutren de cuadros del PRD como antesala para registrarse como partidos políticos nacionales. Las burocracias dentro del partido están siendo rebasadas por el culto a la personalidad que éstas fomentan en torno al compañero Andrés, quien ha llevado a los extremos más pragmáticos posibles su estrategia electoral, delineando un gobierno del futuro con actores políticos del pasado. El PRD se ha vuelto presa de su irrelevancia ideológica y programática, resultado de una vida orgánica inexistente aunada a la mediocridad de sus cúpulas burocráticas.

La victoria muy probable del proyecto personal del compañero Andrés, irónicamente puede ser el tiro de gracia para el partido. Ante la cleptocracia más exhibida representada por Roberto Madrazo y el conservadurismo desangelado de Felipe Calderón, la mayoría de los votantes harán bien en depositar su voto a favor de la coalición encabezada por López Obrador. Pero si el culto a la personalidad no encuentra contrapeso en instituciones políticas de sólida vida democrática, los cambios profundos que se requieren desde la base de la sociedad estarán lejos de realizarse.

Las cúpulas de las corrientes partidarias, en especial aquellas más excluidas del círculo del compañero Andrés, en estos momentos andan cerrando filas y lealtades personales. Equipos de burócratas, académicos y jóvenes oportunistas, edifican círculos sectarios sin ideología para conservar algún tipo de unidad negociadora cuando todo se venga abajo. Sintomático de este fenómeno es que incluso en corrientes de reciente formación, el divisionismo en la forma de equipos, con su eco de “sálvese quien pueda”, compite para quedar bien con los caudillos locales o de ocasión. Son tiempos en que se puede convocar a una reunión de buena voluntad para que dos partes dialoguen entre sí, dentro de una misma “corriente”, y que suceda que una facción en bloque no se presente a pesar de haber confirmado asistencia.

La primera víctima de estos procesos es por supuesto el afiliado de base, que un día puede amanecer con la noticia de que ya no hay partido. ¿Tiene remedio esto?, no lo sé. Pero una tarea pendiente debe ser el imperativo dentro y fuera del PRD para generar una alternativa política real: la construcción de las bases teóricas y prácticas del socialismo democrático.

jueves, marzo 16, 2006

Ocho años en el PRD

Este mes cumplo ocho años de pertenecer formalmente al PRD como militante registrado, y quizá serían más de no ser por mi idealización de lo que significaba ser afiliado a un partido. Lo pensé por mucho tiempo…ya desde antes de ejercer mi voto por primera vez en 1994, pretendía con voluntarismo contribuir a lo que creía una organización acabada y seria. Lo medité mucho…decidía que era una gran responsabilidad: pagar cuotas, ir a reuniones para discutir textos y planes, educarme políticamente, la disciplina cotidiana a ciertos ideales…en fin, demasiado compromiso.

Me conformé con apoyar de forma entusiasta a cualquier causa que observara endosada con los colores del partido. Para que se den una idea de la ingenuidad, en una ocasión al observar a un vendedor de periódicos partidarios en el Zócalo, levanté mi voz de orador callejero para atraer la atención de la gente y promover las ventas editoriales del compañero en apuros. Todo un simpatizante ideal.

Pero llegó el momento inevitable, tras sendas consideraciones llegué a la conclusión de que era un buen momento para afiliarme y asumir las pesadas obligaciones ciudadanas de una militancia. En ese momento no había campaña de afiliación a la vista, así que armado de un par de fotos de máquina mal recortadas, en marzo de 1998 me dirigí a las oficinas de afiliación que por esa época andaban por San Cosme.

“Compañero, vengo a solicitar mi afiliación al PRD”, le dije a un señor calvito que parecía naufragar en su escritorio. Ante su silencio me puse nervioso. “Conozco los estatutos y en general los documentos básicos…”. Me barrió con la mirada y me interrumpió: “¿Quién te mandó para acá?”. Me desconcertó. “En el estatuto no dice que me tenga que mandar alguien compañero…”. El calvito se incorporó y me miró de forma escrutadora, en ese momento creí que me iba a hacer algún examen o algo así, pero no. Abrió un cajón y con desdén lanzó un cartoncito blanco con amarillo en mi dirección, “Llénalo”, me ordenó. Y así yo llené los datos de mi propia afiliación, tras lo cuál el chaparrito desprendió del cartoncillo la parte correspondiente a la credencial y me la extendió, así, sin ceremonias ni bienvenidas. Hace ocho años.

Antes de ir a pegarle la foto a mi credencial y beneficiarla de una mica plástica, recuerdo que le pregunté al compañero burócrata: “¿Cuándo recibiré informes del partido y dónde debo de militar?, ¿hay Comité de Base donde vivo?”. El sujeto únicamente atinó a sonreír de una forma espantosa.

He aprendido a la mala que lo que se financia con dinero público son burocracias partidarias sin amor y sin fe, no partidos con vida orgánica constante. Años después de militancia cuesta arriba y contracorriente, les decía a los perplejos nuevos afiliados como Secretario de Formación Política: tu mejor aliado es el padrón de compañeros del partido, organízate y derroca a la burocracia partidaria. El PRD es un partido en formación, un embrión en gestación…y lo mejor del partido es su militancia libre, la que no anda tras los caudillos en busca de chamba, vivienda, ambulantaje, taxi o despensa. La militancia que sabe que la tarea de edificar las bases de una nueva sociedad comienza en casa y en la vida cotidiana. El partido es un campo de batalla más para transformar la sociedad y hay que asumir el reto.

Aunque también es cierto, que cuando la mediocridad y el servilismo salen triunfantes, cuando manos descuidadas convierten algo potencialmente fértil en un páramo insalubre, en esos momentos uno recita cosas así:

“Rompecabezas irresuelto, tropecé con tus creaciones y le pregunté a tus cuervos:
-¿Dónde se encuentra el pozo?-
Estrellaron mi afiliación en la cabeza, repartieron leche a mis pulgas y pasaron lista a mis inquisidores.
-El pozo es para nacos-, dijo uno al fin, -mejor, éntrale a esta cheve…-
Me dio su botella vacía y se fue.

Mi partido. He de tejer una criba y separar tus animales. Nuestro pozo expropiado, en litigio eterno. Mi partido. Ventisca sucia y sin progenie.”

miércoles, marzo 08, 2006

Día de la mujer...

El cartel de propaganda chino de los años ochenta recomienda a las mujeres: “Cultiva tu conocimiento”. En este día de la mujer creo que es preciso recordar lo mucho que hace falta por hacer para generar equidad de género en el acceso al conocimiento científico y al poder político. El culto a la irracionalidad y a la apatía política convertida en “virtud” afecta a la población en general, pero en especial a las mujeres, que históricamente han sido marginadas de las dos esferas de poder reservadas hasta muy recientemente al género masculino: la ciencia y la política. Y claro, hablo de la vida cotidiana, no de ejemplos excepcionales. Así que este día de la mujer pensaré con cariño en las mujeres que han asumido la responsabilidad del pensamiento científico y de la participación política de todos los días.

Muchos compañeros a veces convierten este día en una especie de “día del amor y la amistad” reloaded, y considero que es una actitud equivocada. Tampoco debe ser un día para golpes de pecho, es un día para pensar en la mujer dentro del conocimiento y del poder…no regalen flores ni traten a sus parejas como mimadas menores de edad, mejor regalen libros y discusión inteligente sobre el acontecer diario.

Pero claro, no únicamente es el día internacional de la mujer…es el día de la mujer que amo, ya que hoy es también su cumpleaños.

lunes, marzo 06, 2006

Que me perdone Don Granados Chapa...

Lo “políticamente correcto” es una plaga que es preciso erradicar. Causa estragos y confusión permanente en la opinión pública y en los actores políticos. El último ejemplo de esto es una iniciativa de tres Asociaciones Políticas Nacionales (APN,s): Propuesta Cívica, Alianza Cívica y Presencia Ciudadana . Pretenden aprovechar el descontento generalizado que tenemos todos en contra del sistema de partidos con una consigna simple y contundente, la de reducir en un 50% (¿por qué no 40% o 60%? ¿efectismo?) el financiamiento público al los partidos políticos. Gente de la talla de Granados Chapa y de Sergio Aguayo se encuentran militando a favor de la “propuesta”, de la que los organizadores esperan recolectar al menos un millón de firmas.

Veo serios problemas a la idea. Para empezar las APNs que convocan a la cruzada contra el derroche, reciben dinero público en una modalidad similar a la que disfrutan las burocracias partidarias, ¿por qué no proponen reducir a la mitad también sus ingresos públicos?. Quizá haya una buena razón pero no la conozco. Segundo, recolectar firmas en torno a una propuesta vaga para ir a dejarla en la Cámara de Diputados no es más que efectismo político (¿para que las APNs justifiquen su existencia?)…y si los legisladores, pasada la campaña electoral (el presupuesto del IFE de este año ya se aprobó el año pasado) quieren darle algo de atole con el dedo a la ciudadanía, pues recortarán el presupuesto del IFE en año no electoral…éste a su vez recortará a la mitad las prerrogativas de los partidos…que como no es año electoral, los burócratas partidarios sacrificarán su de por sí derruida vida orgánica y seguirán gastando en tonterías. Al siguiente ejercicio anual, ya olvidado el asunto, se aprobará una partida al IFE mucho mayor. Si tanto les interesa el asunto del derroche electoral, ¿por qué no se “les ocurrió” a principios del año pasado la gran idea?.

Pero lo más importante es que pierden el punto por completo. El problema no es si es más o menos dinero el que se invierte en los partidos…el problema es cómo se gasta y en qué se gasta. Por ejemplo, en época electoral, los partidos gastan cantidades obscenas de dinero en medios de comunicación, fundamentalmente Televisa y Televisión Azteca llenan las arcas de sus accionistas vendiendo tiempo aire a los partidos y sus candidatos. En otros países semejante gasto se encuentra prohibido, y los partidos gozan de espacios fijos impuestos a los medios concesionados para informar de sus propuestas.

Además, como ya hemos expresado antes, financiamos burocracias partidarias con dinero público no partidos propiamente hablando, que haya elecciones o no politicen a la ciudadanía y fomenten su participación en el poder. Por eso varios compañeros estamos promoviendo una Iniciativa Popular en el DF, para que el otorgamiento de las prerrogativas se encuentre condicionado: a que las burocracias partidarias comprueben que al menos 60% de sus supuestos militantes se encuentran al corriente en el pago de sus cuotas partidarias. Sin vida orgánica no electoral, no hay dinero. Hay que atacar la raíz del problema para tener otro sistema de partidos. Propuestas vagas y sin correcto sustento legal podrán aglutinar muchas firmas y darle razón de ser a un puñado de APNs, pero definitivamente no resuelven el problema de fondo.