lunes, marzo 17, 2008

Déjà vu partidario

Con el apoyo de la poderosa maquinaria clientelar de IDN (Padierna-Bejarano) y de Izquierda Social (Martí Batres), Encinas nunca estuvo en riesgo de perder el DF…pero el voto que convirtió su victoria en avalancha, irónicamente provino de los enemigos tradicionales de estas expresiones de atraso político. Para superar las mañas corporativas que se atribuyen a los Chuchos, y apoyando incondicionalmente al compañero Andrés, muchos camaradas no encontraron más opción que estimular la reproducción de las mismas desviaciones, pero embellecidas por la figura de un caudillo. Dice Encinas que el PRD va a cambiar “en serio”…¿deberían temblar sus principales lugartenientes y aliados?.

El voto del militante libre, de por sí con pocos incentivos para la participación debido a la ausencia de una vida partidaria institucional, se presentó a esta elección atomizado por el culto a la personalidad y los discursos catastrofistas. A pesar de esta realidad, vale la pena considerar que, aún con su maquinaria a todo vapor, los elementos corporativos de todo signo siguen siendo minoría del padrón partidario, independientemente de que esto les siga bastando para controlar el partido porque el resto simplemente no se presenta a votar ni es estimulado para hacerlo.

La inexperiencia y la ingenuidad también son grandes obstáculos: en casilla compartí impresiones con un chavo que andaba a la caza de irregularidades…naturalmente vimos de todo. Microbuses dejando gente a una cuadra para asistir a votar, pase de lista en éstos con el dedo entintado (“Compa, entíntame el dedo con lo que escurre del tuyo para que no tenga que votar”), uso de programas sociales para condicionar y promover el voto (“La trabajadora social decía que debía venir a votar para conservar mi apoyo”), terrorismo laboral (“Si no voto no me dejan trabajar”), gente que llegaba con la tarjeta de un conocido gestor de vivienda local y pretendía votar con una copia borrosa de su credencial de elector, etc. Como buen lector de La Jornada , el camarada fiscalizador creía que todo era una maquinación de los malvados chuchos para afectar al compañero Andrés…empero Cuauhtémoc no es Iztapalapa, y cuando observó que Encinas ganó esta casilla de forma aplastante (gracias en gran medida al clientelismo que constató), olvidó rápidamente su espíritu crítico.

El compañero Ramírez Cuellar giró desde anoche la noticia de que no impugnaría la elección ni sus casillas “por el bien del partido”. En este caso, con tan pocas posibilidades y sin estructura, quizá sea una buena decisión…pero experimento la incómoda sensación de que manejando el argumento “por el bien del partido”, y concediendo lo indefendible, es como hemos llegado a esta triste situación.

jueves, marzo 13, 2008

Hay que cambiarlo todo

He decidido que mi voto en las internas del PRD será para la fórmula de Ramírez Cuéllar y Rosalbina Garavito por lo que toca a la disputa por la dirección nacional. Lo chistoso es que esto implica volver a apoyar al Movimiento por la Democracia, organización de la que recibí un amable puntapié…hmm. Pero bueno, masoquismos aparte, esta fórmula es la que maneja la propuesta de partido más cercana a mis aspiraciones. Me queda claro que no tienen muchas posibilidades de ganar, en especial si consideramos que su ardor organizado para cambiar al partido es bastante reciente (según recuerdo apoyaron a Leonel Cota contra el solitario Camilo, que ahora vuelve a repetir su candidatura sin proyecto convincente)…”Hay que cambiarlo todo” es un lema que llega tarde pero es bien recibido por algunos de nosotros.

Hay muchos militantes que se hallan confundidos ante el catastrofismo en boga, difundido con insistencia por los grupos que apoyan al compañero Alejandro Encinas: “Los chuchos son el coco”, “Hay que apoyar al compañero Andrés contra los -inserte calificativo-”…Es preciso calmar los ánimos ya que, para empezar, en el PRD el que gana una elección no se lleva “carro completo”, en especial si estamos ante una elección competida. Aunque Encinas perdiera la elección, él sería Secretario General, y los grupos que le apoyan tendrían una representación proporcional a su fuerza electoral. Lo mismo aplica a los chuchos, quizá más aún, considerando que muchos de ellos son apparatchiks profesionales, expertos en convertir las derrotas en relucientes chambas.

Y hablando de grupos, los apoyos que ha sumado el compañero Encinas deberían ser bastante incómodos para alguien “hecho en la izquierda” que desea recomponer algún asomo de vida estatutaria en el PRD: elementos notorios por sus escándalos de clientelismo, por utilizar a gestores de vivienda para obtener tajada política, en resumen, organizaciones que inhiben la participación del militante libre y que tratan los votos como canicas de feria. Lamentablemente, muchos compañeros ingresaron al PRD en el proceso electoral reciente y se los chamaquean con el viejo truco del coco y el salvador. Abran los ojos compañeros.

En este contexto desolador, de gran abstencionismo, en donde la participación de contingentes no corporativos en la elección puede ser muy baja, el voto racional y libre debe ser a favor de una propuesta consecuente, de forma que con su representatividad relativa pueda ingresar a las altas esferas burocráticas del partido. Un voto por Ramírez Cuéllar es un voto a favor de un PRD donde los militantes cuenten, y el estatuto deje de ser la risible letra muerta que hoy es.

El futuro del partido no se juega en las poderosas burocracias partidarias que pelean por un botín. El futuro del PRD, si todavía tiene alguno, se nutre con las propuestas que abanderan aquellos que se hallan lejos del torbellino y la oportuna coyuntura.